
Luego de varios días en Cusco había dejado mis recuerdos pegados en el techo de esa noche estrellada de Mayo, y de vuelta a la ciudad del Eterno Verano y después de casi 5 días sin dormir decentemente. Morfeo abraso mis sueños para contarme la siguiente historia…
Había desalojado por completo el paradigma de que el éxito y la felicidad estaban asociados siempre al amor, yo materialista de creación y defensor de la sensatez frente a la emoción, compartía mis noches de tragos con amigos de siempre liderando la política de que las mujeres son muy necesarias e importantes pero no para mi… una coraza del típico macho ocultada lo endeble de un corazón solitario y ausente de emociones…
Pero saben que no todo dura para siempre y como diría esa salsa de barrio todo tiene su final...
Había pasado los últimos 3 meses en Quillabamba, trabajaba en una Cooperativa y era el único en la ciudad que usaba camisa manga larga a pesar de sus 35º de temperatura, de vez en cuando hablaba con mis compinches de juerga y amigos de parrillas de fin de semana en la azotea de mi departamento; esta era una ciudad nueva para mi, sin amigos, sin planes y sin ella hasta entonces…
No recuerdo con seguridad cuando fue la primera vez que hable con ella lo cierto es que la presentaron un 8 de Marzo, “Día internacional de la mujer”, debió haber sido una premonición porque a decir verdad nunca conocí una mujer como ella, hace poco tome por asalto mi timidez, me disfrace de honestidad y le dije vía msm que es una mezcla difícil de encontrar, ella combina belleza, inteligencia y buen humor y eso para mi, que había desahuciado la complementariedad con las mujeres empezaba a complicar mi situación.
El “juego” estaba propuesto, ambos sabíamos lo riesgos de este flirteo, pero creo también que a ninguno nos molestaba la situación, pasaron dos semanas entre mensajes de texto, llamadas por las noches y sutiles miradas esquivas con contenido de deseo. Hace poco la mujer que inspira estas letras visitó mis sueños, se abrigo con mis besos y descanso entre mis brazos… había probado el sabor de sus labios y sentido el olor de su piel… al despertar no hice mas que guardar mi sueño, atesorarlo en mis recuerdos y confesarle en un blog que la quiero mucho.
No se que suceda después, por ahora el prólogo de esta historia terminó y el autor de estas líneas espera escribir los próximos capítulos al llegar la noche y cerrar sus ojos.
1 comentarios:
Como pasa el tiempo, es una historia muy interesante la que escribiste, que estes bien amigo cuidate, saludos, koko
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