jueves 4 de febrero de 2010

El trencito chucu chucu


Sonaba la tercera campanada de la estación del tren en Aguas Calientes (Cusco), y yo presuroso cámara en mano subí a mi vagón, con prisa encontré mi asiento y luego de tomar algunas fotos sacando mi cabeza por la pequeña ventanilla del vagón me acomode en el asiento, los primeros 15 minutos hice un repaso visual por mis compañeras de asiento, cuando recordé haberlas visto el día anterior en el chifa donde había estado.


El chucu chucu del tren sonaba y nos anunciaba que llegábamos a Hidroeléctrica, yo abrí los ojos debido al alboroto desatado en el vagón, cuando invadido por la preguntas de mis acompañantes viajeras empecé a iniciarme como guía de turismo, las preguntas no paraban de invadirme, ¿porque esto?, ¿porque lo otro?, ¿que significaba tal o cual cosa?, en fin… admito que mentí en algunas cosas, siendo sincero en muchas, pero bueno era parte de mantener la conversación, me entere que venían de Lima y que era la primera vez que paseaban por esta parte del Perú.


Luego de algunos minutos y con mas de una cruzada de miradas, mis acompañantes parecían mas que interesantes para una salida nocturna, con mucho tacto empecé a coquetear con una de ellas, a mi descripción particular la más linda e interesada en las explicaciones de su guía de ocasión, las hermanas como se referían una a la otra, eran bastante diferentes para un laso de consanguineidad, pero en fin, eso no me preocupo ese momento, finalmente la conversación, interrumpida por momentos por las preguntas de las mayor de ellas, era muy interesante, hablamos de los lugares para visitar en el sur del país, de la reencarnación y de las religiones, bueno todo normal para mi parecer, había intercambiado mail cuando le propuse vernos al día siguiente (domingo) ella rehusó la invitación de inmediato, cosa que me pareció demasiadamente inverosímil, después de haber platicado como si nos conociéramos hace años, la verdad que a sus palabras: ese día tenia culto, no entendí muy bien el mensaje y el ruido del tren no ayudaba a eso y decidí no preguntar nuevamente.


Estábamos a media hora de llegar a nuestro destino, y mirándome fijamente a los ojos me dijo, me disculpas, metió la mano a su bolso y saco una revista, mi sorpresa desbordó el coche del tren cuando vi el titulo de la revista, se trataba de Atalaya, había pasado mas de 3 horas tratando de flirtear con una testigo de Jehová, empezó a predicarme como ella le denominaba a hablarme de su Dios, la media hora restante se torno una discusión teológica , fue cuando comprendí porque el trato de hermanas con sus acompañantes viajeras y porque el domingo tenia culto; de camino a mi casa con la revista en mano recordé ese refrán que reza: no todo es lo que parece, la próxima vez que conozca a alguien luego de enterarme su nombre preguntare inmediatamente su religión… jajaja.

2 comentarios:

jhn dijo...

aquellas anecdotas y recuerdos de una via ferrea, la riel es el recuerdo de niños q poniamos pekeñas piedras y esperamos q pasara el autovagon, disfrutando travesuras juntos sin medir las consecuencias que puedan porducir; es asi amigo como los recurdos y la vida se va volando , pero aun seguimos contando. la curva el recuerdo y las vivencias de aqeul lugar llamado cusco ( independencia y picchu ) jajaja pax et bonun.

lascho dijo...

Claro primucha, como olvidar cuando nos colgabamos del tren pa robar fruta jajaja, saludos en AQP