Hace algunos días estuve en Aguas Calientes, un pequeño pueblo de paso obligatorio hacia Machupicchu, caminando por el pequeño y desordenado poblado descubrí que existían tantos restaurantes turísticos y tiendas de artesanías como cabinas de internet públicas, sin más ni más decidí revisar mi e-mail para poder trabajar, y así lo hice; luego de una hora había confirmado los diseños, spot de TV y radio de una nueva campaña publicitaria, redactado las notas de prensa que se distribuirán a cientos de kilómetros y tenido un tiempo para saludar a mis amigos regados por todo el Perú y el mundo por sus cumpleaños y aniversarios.
Mi visita en esta pequeña ciudad de calles solo peatonales y de infinitas escalerillas era exclusivamente laboral, así que tuve que partir al día siguiente, tome el tren hacia un pueblo llamado Hidroeléctrica que me traería de retornó a Quillabamba, lugar de mi trabajo; luego de 3 transbordos y caminar aproximadamente 1 hora por lo interrumpida de la vía, llegue a Santa Teresa (La Convención- Cusco-Perú), mi celular no había dejado de sonar durante todo el periplo, era mi jefe que me pedía la última nota de la revista en la que escribo; sin un papel y lápiz, un puerto de internet y mi laptop eran todas las herramientas que necesitaría, así que inicie un viaje a Libia para conocer los últimos acontecimientos de la caótica situación social del país africano, pues hoy en día las líneas limítrofes sólo existen en los mapas, ingrese a mi cuenta en Twitter y decidí seguir los reportes de la CNN y notas colgadas en la red, escribí un artículo sobre la crisis social causada por la represión gubernamental del gobierno antidemocrático de Muamar Gadafi y los efectos en las economías mundiales, la nota no estaría completa sin una foto que complete la información, así que el blog fue una herramienta útil, finalmente en menos de 1 hora había escrito una noticia de un hecho sucedido a miles de kilómetros con fuentes confiables.
El viaje aún no había terminado pues faltaban un par de horas de viaje así que empecé la travesía a Santa María, último pueblito antes de llegar a Quillabamba, en este lugar la comunicación ya es mejor así que las redes Wifi y servicios de internet satelital son más eficientes, así que usando mi teléfono celular envié un logo que faltaba para la impresión de los nuevos brochures de la empresa que asesoro, y aprobé los banner publicitarios que se tenían que colocar en la vía Quillabamba – Echarate.
Finalmente y luego de una travesía que mas pareció una odisea llegue a mi destino final, ya acomodado en mi escritorio y envuelto por una brisa entre tibia y fría característica de esta época en la selva cusqueña, decidí escribir esta nota y reflexionar sobre estas nuevas modalidades de comunicación y de periodismo; si bien es cierto no hay un contacto directo con el interlocutor (incomunicación) los nuevos canales tecnológicos de la comunicación vienen minimizando las distancia y gradualmente van aplacando, algo más difícil aún, las diferencias culturales de los ciudadanos de la gran aldea; hoy nos adentramos a nuevas formas de comunicación (incomunicación) en la cual reemplazamos la pluma por el teclado y lo que sucede en el mundo se concentran en redes llamadas sociales aunque solo debe ser solo nominal pues prácticamente es el registro de absolutamente todo lo que pasa en el mundo. Hoy el mundo pasa por nuestras Pcs y las puertas del acontecer mundial se tocan con la yema de nuestro dedo índice, hoy las oportunidades del conocimiento están sólo a un clip.




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