Dicen que la suerte no existe, que lo que nos pasa o deja de pasar es el resultado progresivo de nuestras acciones de antaño, bajo este pensamiento, todo tiene una coherencia racional y lógica, es decir no hay nada que este sujeto a los hilos del azar, todo tiene un principio establecido que conduce el sino de nuestros caminos.Entonces debo entender que todo lo que nos sucede es parte de nuestro planeamiento personal de vida, que lo bueno, lo malo o lo feo que nos pasa es lo que bajo un reglamento no escrito nos merecemos, ¿Pero existen cosas que escapan a esta doctrina humana?, yo creo que si. El amor, ya casi moribundo debido a su maltratado uso, es para mi modo de entender la excepción, o alguien puede decir que planifica el amor, precisamente esta característica junto a la injustificada predisposición al error hace de los humanos entes sensibles y perfectibles.
No recuerdo muy bien como la conocí, pero después de algunos “cafecitos” nuestra amistad se empezaba a consolidar, y así fue…cómo y sin planeamiento alguno, mi acompañante cafetera, había visitado mis sueños; fue así que me detuve a pensar en los sueños, según Freud, los sueños son una especie de catálogo de símbolos, útiles para demostrar que todas las emociones y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres humanos cuando se meten en la cama y cierran los ojos. A partir de esta conceptualización, puedo entender ese universo onírico que da vida a nuestro inconsciente; inconciente que ha empezado a transformarse poco a poco en realidad.
Ahora la coprotagonista de mis sueños, no solo estaba en ellos sino también muy dentro de mí al abrir los ojos, la acompañante cafetera empezaba a convertirse en la endorfina de mis días y mis días a su lado tenían un sabor diferente, no recuerdo haber conocido una mujer con su tipo, y no detallo sobre ella, pues una pagina word no es mayor inspiración.
Tengo muchas ganas de decirle que me gusta, que he pensado mucho en ella, que muero por probar sus labios; pero no me atrevo, y no encuentro las respuestas; tal vez me vista de seguridad y sinceridad, y le diga lo que hoy escribo; por ahora solo espero que esta noche vuelva a visitar mis sueños.





